Mi nombre es Renzo P. Alcohólico en recuperación, Delegado primer término del Área Mérida. El día 2 de mayo del presente año, asistí a la XL Conferencia de Venezuela, sin expectativas ni prejuicios porque la mayoría de los Delegados sabíamos que existían algunas situaciones delicadas.
A mi llegada a Caracas el 01 de mayo, conocí la oficina de la OSG, todos los presentes me recibieron con mucho amor y compañerismo, en ese preciso momento también recibimos a nuestros queridos Custodios mexicanos, viviendo así una experiencia aún más gratificante, estuvimos en la oficina toda la tarde conversando y conociendo a los demás Delegados que también habían llegado un día antes del comienzo de la Conferencia, para luego acudir a una reunión de A.A. en el Grupo “El Recreo”, el cual tenía como oradores a nuestros padrinos mexicanos con los temas: “La Conciencia de Grupo” impartido por el Custodio B, Miguel B. y el otro tema “Donde lo Material se mezcla con lo Espiritual” impartido por José Alfredo V. Fue una gran enseñanza que le produjo a mi conciencia la siguiente reflexión: “Toda acción desde un pensamiento, emoción o sentimiento antes de reaccionar se debe filtrar a través de principios espirituales”.
Al siguiente día 2 de mayo, era el momento de la salida para el recinto donde se realizaría la XL Conferencia, salimos desde la oficina de la OSG y percibí que desde el bus se respiraba un aire de fraternidad entre todos, sin distinciones, eso me pareció muy bonito, a pesar de nuestras diferencias se mantenía nuestro espíritu de unidad.
A nuestra llegada comencé a hacerme preguntas como: “¿Estás preparado para este evento?, ¿Si quieres estar aquí?, ¿No es preferible estar tranquilo en tu casa viendo películas?”. De esa manera la mente no dejaba de parlotear hasta que me realicé un pequeño inventario en ese preciso instante y me dije: “¡Sí estoy preparado!, he estudiado los conceptos, he leído el último informe de la XXXIX Conferencia, ¡Confía en tí y en ese Poder Superior como lo concibes!”, luego me pregunté “¿A quién le sirves?, ¿A quién agradeces?”, y me respondí “Por supuesto que a Dios y a la Confraternidad de A.A”, en ese momento se me disiparon mis dudas del “porque” estaba donde estaba, me relajé y comencé a vivir plenamente mi primera experiencia como Delegado de primer término.
La bienvenida fue muy calurosa, me asignaron una habitación ubicada en medio de Custodios y de frente estaba el Gerente de la OSG, lo que produjo que mis pensamientos alimentaran mi impulsividad de sacar información y aprender todo en un instante, pero de nuevo realicé el inventario y me dije, “Tranquilo vive las cosas como vienen no como quieres que sean”.
Por otra parte, la XL Conferencia había comenzado con la reunión de Delegados, en la cual presentamos cada uno nuestros informes, esto fue una vivencia nutritiva, se intercambiaron ideas y proyectos para seguir mejorando en nuestras Áreas. Para mí fue muy importante mantener una mente abierta, receptiva y sin prejuicios para poder escuchar con claridad lo que ahí se expresaba.
Luego en la reunión inaugural se cantó el himno nacional, se dio un minuto de reflexión, se leyeron la Oración de la Serenidad, Oración del Servicio, Declaración de la Unidad, Declaración de Toronto, Garantías de la Conferencia y la metodología de la reunión, luego se procedió con la verificación de quorum y comenzamos oficialmente la Conferencia. En ese preciso instante sentí una emoción que no había sentido antes, fue el darme cuenta que en realidad estaba por vivir una nueva y gratificante experiencia de crecimiento espiritual, como servidor de esta maravillosa Confraternidad de A.A. En ese momento el agradecimiento fue espontáneo. A continuación, se recitaron las palabras de bienvenida por nuestro Custodio y otras por los Custodios (padrinos) mexicanos, después se leyeron varios informes entre ellos el del Delegado Internacional y entre estas muchas otras cosas, pero no voy a mencionar con exactitud la agenda, ya que prefiero enfocar este compartir en lo que me dejó esta maravillosa experiencia como aprendizaje.
Ese primer día sentí un carrusel de emociones, aunque el juicio a veces era inevitable, trataba de no reducir esas vivencias a un simple juicio positivo o negativo. En reuniones como la Conferencia, Asambleas y Reuniones de Servicio, se sienten muchas cosas, la mente no se detiene y para eso es necesario aplicar los Tres Legados, por esto y mucho más, hay que estar preparados para estos servicios. Logré practicar lo que mi padrino siempre me decía “Le sirves a Dios por lo tanto sé receptivo, déjate llevar por las Tradiciones, sobre todo nuestra Primera, Segunda y Quinta Tradición”.
Comencé a vivir la importancia de nuestro Noveno Concepto, ese liderazgo que se vive con el ejemplo no con las palabras, la paciencia es un valor muy importante en la práctica y sobre todo en este tipo de eventos.
Después de una maravillosa cena, volví al auditorio para escuchar un tema muy elocuente dado por nuestro padrino mexicano Custodio B. Miguel B.: “La responsabilidad de los servicios de Delegado y Custodio”. De nuevo apareció con más fuerza el agradecimiento a mi Área y a los RSG del Área Mérida que me escogieron para que fuese su nuevo Delegado, también a todos esos compañeros que de una u otra forma me apoyaron y me siguen apoyando en este maravilloso servicio. En ese instante la responsabilidad hacia el Área Mérida siguió creciendo en mí, experimenté un sentido de pertenencia y casi un sentimiento de celo que me decía que tenía que hacer todo lo posible para seguir mejorando el Área a la cual pertenezco y demostrar ese amor incondicional por la Confraternidad que me devolvió la vida (Alcohólicos Anónimos).
Esa noche un poco agotado, conversé con algunos Custodios, el Gerente de la OSG y el Custodio B de México y cuadramos para salir estos días a las 5 am a realizar ejercicios de calistenia y caminar por el bello recinto en donde se estaba efectuando la XL Conferencia de Venezuela, dicha experiencia fue enriquecedora, en esos momentos tuve la oportunidad de aclarar muchas dudas, aprender mucho más sobre las diversas formas de hacer y entregar lo que se me ha dado con y por medio del servicio y que todo al final es para llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre.
No obstante, no todo era trabajo nos relajábamos con chistes y maravillosas anécdotas, escuchar a esos veteranos con tantos cuentos y vivencias me hizo estar a la orden espiritualmente.
Por otra parte, al día siguiente, luego de la caminata estuve repasando mi tema, que por cierto no lo había mencionado, pero fui escogido como orador para la XL Conferencia. Eso ocasionó en mí mucha emoción, el pensar que como Delegado de primer término estuviese dando el tema sobre la imagen de A.A. a nivel nacional.
Tengo que ser sincero, casi nunca he sentido nervios antes de exponer, gracias a las varias experiencias que he tenido como orador en diversos eventos, pero en esta ocasión mi mente de nuevo jugó una parte importante a través del miedo, generando pensamientos como: “¿Estaré a la altura de los demás oradores?”, creando en mí razones convincentes pero todas falsas de fracaso e inseguridad, en ese momento recurrí a las herramientas del programa: oración, meditación e inventario inmediato. El miedo se disipó al ver que si me había preparado y todo fluyó como Dios así lo quiso. Obtuve comentarios muy positivos de esa exposición sobre todo de nuestros padrinos mexicanos que me invitaron a continuar con la misma fuerza para seguir llevando el mensaje.
Continué alimentando mis principios, como la paciencia y la buena voluntad en los momentos delicados del evento, porque si ocurrieron, pero como estábamos todos en conexión con nuestros Tres Legados, todo se iba solucionando como Dios así lo deseaba, puesto que en estos momentos sensibles el aprendizaje de cómo llevar e interiorizar las cosas fue aún mayor y así mismo el amor incondicional a A.A. pasaba por encima de mi personalidad egocéntrica que le encanta resaltar en todos los aspectos, pude practicar un poco de humildad y honestidad conmigo y mi entorno, por consiguiente, se presentó -de nuevo- la oportunidad para seguir creciendo como servidor.
Esa noche del sábado 4 de mayo luego de concluir una jornada bastante intensa se cerró con broche de oro, cuando espontáneamente por el pasillo comenzó un canto de rancheras, el cual género que junto a nuestros padrinos mexicanos estuviésemos bailando, riendo y compartiendo anécdotas, fue como una válvula de descompresión de haber estado todo el día concentrados en Conferencia, en ese momento sentí de verdad la hermandad de la gran familia sin fronteras que es Alcohólicos Anónimos.
Al día siguiente, domingo 5 de mayo, cierre de nuestra XL Conferencia de Venezuela, viví momentos mágicos como el cierre de palabras de los Delegados primer y segundo término, también de nuestros Custodios y padrinos mexicanos y la foto grupal que será enmarcada para el registro en la oficina de la OSG. Estas fueron experiencias muy emocionantes y me sentí lleno de agradecimiento por lo vivido, luego esperando en el pasillo comenzó un intercambio de chistes entre Delegados, Custodios y por supuesto nuestros padrinos mexicanos. Casi se me cae la mandíbula de tanto reír, en ese momento vi y sentí la alegría de todos de haber concluido con la labor de manera satisfactoria, también de haber curado malestares, resentimientos y mal entendidos, todos esos ingredientes que a veces contienen estos tipos de eventos. En ese momento se sintió que todo estaba enmendado y sanado.
Regresando a mi ciudad pensando e interiorizando todo lo vivido, comencé a estructurar mi informe que debía presentar ante los RSG del Área Mérida, aproveché que tenía fresca toda la información, no quise postergar, por lo cual, seguí ordenando mis ideas del “cómo” debía presentar la información.
Cuando llegué me sentía feliz de ver a mi esposa y a mi perrita, así mismo, continué trabajando en mi informe, en toda esa parte teórica del mismo, para luego proceder con la parte técnica y visual, con la ayuda de mi esposa, la cual diseñó la presentación con diapositivas, todo con el objetivo de ser presentado de manera formal a través de un video beam, mediante una reunión extraordinaria del Área.
Logré concluir todo en una semana y realizamos la entrega ese mismo fin de semana. Me sentía muy positivo con respecto a cómo había quedado el informe, pero de nuevo esos pensamientos fatalistas característicos de un alcohólico como yo, se hicieron presentes, diciéndome: “¿Lograste plasmar toda la información necesaria?, ¿Salieron solo 12 páginas y 35 láminas para la presentación?, ¿Serán suficientes?”, aquí utilicé algo tan sencillo como el sentido común y me volví a preguntar: “¿¡Cómo que solo 12 páginas y 35 láminas de presentación!?” soltando una carcajada de lo que mi mente decía. ¡Por supuesto que era suficiente!, porque tenía la información más relevante de lo acontecido durante toda la Conferencia.
Finalmente llegó el día de la convocatoria para la exposición del informe, en la cual asistieron la gran mayoría de los RSG, servidores del Área Mérida, y otros compañeros miembros de A.A. La exposición duró una hora y 30 minutos, generando preguntas y a todas se les dio respuesta. Debo decir que de verdad me sentía seguro de mí mismo, pero era una seguridad que no venía de mi egocentrismo, emanaba de una realidad diferente, en pocas palabras de Dios. Esa conexión, esa frecuencia, que se obtiene cuando esporádicamente suelto el control y me rindo, porque sé que di lo mejor de mí en todos los aspectos. Al final los compañeros quedaron muy satisfechos y contentos por la información, algunos me dijeron que hacía muchos años que no llevaban una información tan completa sobre las Conferencias y tengo que admitir que mi ego estaba rebosando de felicidad, pero enseguida me di cuenta que en realidad toda esa información ahí expuesta era simplemente para que yo como Miembro servidor continuase con la labor de seguir llevando el mensaje al alcohólico que todavía sufre, ya que, soy un simple mensajero, agradecido por esta maravillosa experiencia, agradecido con la Conferencia, con mis compañeros del Área Mérida, con los Miembros de A.A, con Alcohólicos Anónimos como un todo y con mi esposa por su paciencia, así como lo decía nuestro Cofundador Bill W. “La gratitud debe ir adelante, y no atrás”.
Renzo P.
PANEL 2024
Delegado del Área Mérida

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