Por Luis José H., un alcohólico más.
La fundación de un Grupo de AA: abrir una puerta a la esperanza
Nuestro enunciado nos recuerda que somos un grupo de personas que compartimos experiencias, fortalezas y esperanzas, y por supuesto, mi intención al escribir este artículo es la de compartir mi experiencia y mi punto de vista personal sobre el significado de abrir un grupo de AA en nuestra comunidad.
Primero que todo, tendría que estar claro de lo que es un grupo de AA. y nuestro folleto del “grupo” –amparado en nuestra 4ta tradición– lo define así: cuando dos o más personas se reúnen con el propósito de permanecer sobrios ya puede llamarse un Grupo de AA, mientras no se reúnan con otro fin.
Teniendo esto en cuenta nos podríamos preguntar el porqué de abrir un nuevo grupo. Hay muchas y diferentes razones para la apertura de un nuevo grupo. Una de ellas es la de un compañero que con mucho resentimiento y una cafetera decide irse de su grupo y fundar otro. Y lo que he visto es que al correr del tiempo ese nuevo grupo también ha crecido y se ha fortalecido, y ese mismo compañero resentido que una vez salió del grupo que lo vio nacer, vuelve al mismo con amor y sin dejar la responsabilidad adquirida por su nuevo grupo.
También tenemos el caso de algunos grupos que yo los llamo de “alta cota” que son grupos que al estar situados en lugares de alta afluencia de personas son visitados por muchas personas en busca de información y ayuda. Son grupos que tienden a crecer mucho y llegan a tener mucha membrecía. Estos grupos con el tiempo se convierten en lo que llamamos “semilleros de grupos”. Muchas veces, por la propia saturación de sus reuniones, algunos compañeros fundan otros grupos en las cercanías. Tenemos en muchas ciudades ejemplos de ello que también ha permitido que reciban el apadrinamiento de grupos con más tiempo.
Se nos presenta también el caso de un compañero que se muda a otro pueblo o ciudad en la cual no hay un grupo de AA y este compañero o compañera solitaria se vale de las enseñanzas de nuestro texto básico, el libro de Alcohólicos Anónimos, y empieza a buscar a otros alcohólicos por intermedio de médicos, sacerdotes o algún aviso en la prensa local, y todo esto lo hace para asegurar su propia sobriedad y tener la oportunidad de compartir con otros alcohólicos que quieran recuperarse.
Como hemos visto, puede haber diferentes causas y motivos para abrir un nuevo grupo de AA en nuestra comunidad, pero hay un punto o factor común que es de vital importancia para que ese nuevo grupo se desarrolle y se estructure dentro de nuestros principios: aquellas personas que asuman esa responsabilidad deben contar con el conocimiento y la práctica de nuestras 12 tradiciones. Está demás recalcar también que este o los compañeros que tomen esta iniciativa busquen y se dejen apadrinar por otros grupos que tienen tiempo estructurados.
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Hay algunos retos que le esperan a los compañeros que tomen esa iniciativa. El primero seguramente será el hecho de que les tocará abrir, preparar el salón y pasar días o semanas totalmente solo. Algunos hemos aprovechado ese tiempo para leer y estudiar nuestra literatura. Puede pasar mucho tiempo y de seguro contarán con que algunos compañeros de otros grupos cercanos les visiten para compartir.
También es importante el hacer un pequeño censo de los consultorios médicos de la zona –bien sea privados o públicos– y llevarles folletos e informarles de los horarios y dirección del nuevo grupo.
Es importante este trabajo de Información al Público (IP) para nosotros porque estos médicos nos pueden referir a pacientes alcohólicos. También es importante llevar información de AA a los colegios cercanos y también a la Jefatura Civil. Es de vital importancia este trabajo de IP, así como recordar un eslogan que utilizamos: “Deja que nuestra literatura pase el Mensaje”, de allí la importancia de familiarizarse con nuestros diferentes folletos.
Si este trabajo de IP se realiza en tu zona ten la seguridad que el nuevo grupo florecerá con nuevos miembros. En este punto no puedes olvidar el apoyo que te puede brindar el Distrito, el cual está capacitado para canalizar la ayuda de los demás grupos en esta labor.
En los primeros párrafos de este artículo compartí la importancia vital de nuestras tradiciones y dentro de esta habrá que resaltar la comprensión de la Segunda Tradición. Si uno no toma esta práctica de la Segunda Tradición puede correr el riesgo de ser uno mismo el factor que impida el crecimiento sano de la conciencia de este nuevo grupo.
Esto lo comparto porque a mí me pasó y gracias al apadrinamiento pude hacer los correctivos necesarios. Yo soy el compañero con experiencia o el único con experiencia en el nuevo grupo y los nuevos miembros venían a mí en busca de orientación, y esa situación se comenzó a complicar en la medida que poco a poco yo me fui convirtiendo en la “conciencia del grupo” –o sea, en una suerte de “dueño”–. Mi padrino me recordó lo que yo decía de la boca para afuera –aunque honestamente todavía no lo había internalizado–, que el que manda aquí es el Dios amoroso que se manifiesta a través de la conciencia del grupo. Y logré entender que yo debía dejar que la conciencia de este grupo nuevo fuera madurando y que cometiera sus propios errores y aciertos.
Lo más importante para mí fue que comprendí realmente que yo era uno más de este grupo y uno más de mi hermosa comunidad y que Dios es el que cuida y manda a través de la conciencia de cada uno de ustedes.
Yo solo tengo que mantener la mente abierta para saber cuál es la voluntad del “Verdadero Dueño” y cumplir con su voluntad.