Ya no estaba más solo

Quisiera agradecerles a todos los compañeros de nuestro querido Grupo por compartir esa tan oportuna reunión de martes de carnaval.


En tiempos de fiestas necesitamos más fortaleza.


Tema:
«Ya no estaba más solo».
Texto:
Llegamos a Creer.


Este tema me pareció muy interesante debido a que inevitablemente, nosotros los alcohólicos (al menos en mi experiencia personal) llegamos al punto en el que nuestra forma de beber nos va aislado del mundo exterior, de nuestra familia, amistades, vecinos, hasta de nuestra propia realidad.


En este programa de recuperación, cuando nos preparamos a realizar con obediencia el paso 4, es necesario revisar nuestro pasado, remover los escombros, los recuerdos que tenemos de nuestra infancia y encontrar el punto preciso del inicio de esos pequeños detalles o grandes errores que nos desviaron del camino.


Al principio todo fue fiesta, alegría diversión y sobre todo compañía.
No estábamos solos!


Éramos sociales, cantantes, bailarines y comediantes.
El remedio perfecto para un hombre solitario y reservado como yo.
Quería ser cada vez más «feliz», tener más «amigos», más compañía, más alcohol..
Pero al contrario! al terminar la fiesta.. tenía una sensación de soledad, un ruido silencioso, tristeza, depresión..


Luego el ratón! esa horrible resaca que me hace sentir mal, miserable, que me alimentaba el miedo, la rabia, la frustración y me llevaba a creer que solo regresando a mi estado ya habitual de ¡alegría etílica! podría lograr evitar esas terribles emociones que sentía cuando estaba un poco cuerdo o no paloteado. Debido a mi ya perturbado juicio fui aumentando el consumo y agregando nuevos ingredientes a mi receta para la diversión.


Todo no hacía más que empeorar mi ya trastornada situación!
La receta perfecta para la soledad integral.
Cada vez menos amigos, familiares, vecinos, deseaban la compañía no tan divertida de un borracho como yo.
Entonces llegó la terrible realidad y me golpeó con fuerza!.
Había tocado Fondo!


Estaba Solo!.
Paso el tiempo y nada más quedaban los recuerdos de las rumbas, cuando podía beber socialmente. Divertirme y divertir a los demás. Como toda historia merece un final feliz. Cuando parecía que mi enfermedad había llegado a un punto en que era irreversible, rayando en la locura de mis pensamientos oscuros, solo con la fiel compañía de mi amiga la botella y convencido de que había llegado al final de mi camino hacia el destino infernal.


Gracias a Dios, un servidor del programa, obediente a las Tradiciones, me pasó el mensaje.
Me convertí en un paso 12, sin saber aún de qué se trataba eso de los 12 pasos de recuperación, me declaré alcohólico anónimo.


Comencé a trabajar en el programa, con mi Grupo, a leer, a aprender, encontré a un padrino excelente y luego una madrina maravillosa, otros padrinos también me compartieron sus experiencias, comencé a prestar servicio, a ayudar a otros que sufren como yo lo hice y aún lo hago, porque apenas estoy empezando.


Es un camino al infinito, pero es el único camino que me puede conducir al Destino Feliz.


El alcoholismo es una enfermedad incurable, traicionera y mortal. Pero con las herramientas que me sugiere el Programa, he logrado recuperar muchas de las cosas que perdí en el pasado, me reconcilio conmigo mismo, con los demás, con la vida.


Encuentro una nueva familia, nuevos amigos.
Llego a sentir la verdadera felicidad.
Ya no estoy más Solo

Humberto G

Grupo El Mensaje

Área Lara

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